jueves, 25 de abril de 2013

Diario del Ejip.

MEMORIAS DE ÁFRICA.

Corría el 5 de abril o así de 2013 cuando fui a ver los ensayos de las presentaciones del EJIP, que iban a exponer los miembros de EIGPBS. El caso es que al salir de estas, me apené bastante al saber que Omid, ¡nuestro Omid! no podría asistir al evento. Así que decidí escribir un diario en el que narrase todos los principales acontecimientos y chascarrillos sucedidos.
La siguiente historia narra todo exactamente tal y como ocurrió, acompañado de documentos gráficos en los cuales es preciso hacer click en abrir en una pestaña para ver bien la imagen y sus bocadillos.
Todo empezó cuando partimos aquella mañana del 17 de abril, en un autobús de la compañía Alsa; que leído en andaluz es "arsa", lo cual es moderadamente gracioso desde mi punto de vista. Viajaba en el autobús con David, que me estaba enseñando nuevas técnicas de dibujo, tal y como hizo ya con Mauricio Antón hace muchos años, cuando no era famoso; con Jota, un muchacho al que un mosquito le había picado en uno de sus preciosos ojos y con cuatro pivillas que estaban muy buenas pero sólo hablaban de tonterías, ja, ja, ¡mujeres!... encantadoras muchachas.
Panorama del autobús en el que viajábamos.
Mientras tanto Manuel salía hacia su propio autobús con una alegre mueca risueña en su rostro!
Minihistoria de Manuel I: Partiendo risueño.

El EJIP iba a desarrollarse en un pueblo llamado Atarfe, que está en Granada, que a su vez está en ese país africano llamado Andalucía. Y sí, todo el mundo sabe que Andalucía está en Africa, al igual que Galicia es parte de Portugal o que valencianos y catalanes hablan exactamente igual. Debajo de estas líneas os muestro además un pequeño esquema del trayecto que llevó a cabo el autobús:


Una vez llegamos allí, tuvimos que enfrentarnos a algunos de los problemas de Granada, como entender a la gente cuando habla. Yo lo intentaba, pero es que sólo percibía palabras sueltas al final de cada frase, es la típica situación en la que tienes que estar asintiendo y sonriendo todo el rato sin poder decir nada. 
Como soy un tío de muchos recursos había preparado cuatro mochilas, lo que me daba un aspecto ciertamente aparatoso, Jota no paraba de insistirme en que me llevaba alguna, pero soy demasiado machote y autosuficiente como para permitírselo.
Típica manada de cebras furiosas de Granada.
Como el comité organizador del EJIP es mazo de enrollado nos habían solucionado el tema del alojamiento. En ese momento Mar se había reencontrado con su familia y ya no estaba entre nosotros, sólo quedábamos seis; y excepto una chica que no conocía de antes, llamada Ana, y yo, el resto estaban pidiendo habitaciones de matrimonio, que al parecer eran la hostia. Por suerte Ana, se enrolló mazo, y nos hicimos pareja para conseguir una de esas increíbles estancias.
I am a Don John, I parte: ¡Oriol consigue una habitación!
La habitación en cuestión, resultó ser lo puto mejor del mundo!, ¡era más grande, acogedora y lujosa que mi casa!, nunca antes había imaginado mejorar mi nivel de vida, pues quiero ser paleontólogo, pero veo que estaba equivocado. 
Por alguna razón, las cosas entre Ana y yo se torcieron a los pocos minutos:
¡Revés de la vida!
Y allí me quedé, abandonado en mi lujosa habitación... suspirando en la soledad de mi opulencia... entristecido ante la mirada de mi mayordomo Ernaud...
Mi solitario y triste palacio...
Mientras tanto, el autobús que llevaba a Manuel hacia el EJIP tuvo que parar a hacer un descanso en una gasolinera donde unos niños le retaron a un combate pokémon. Manuel, gran aficionado a este juego decidió aceptar el reto gustoso, descubriendo que eran un hueso duro de roer. Por desgracia para él, el autobús partió sin que se diese cuenta, lo que retrasó su viaje significativamente.
Minihistoria de Manuel II: ¡Jugando a los pokémon!
Llegó la tarde a Atarfe, y se abrió el espectacular banquete de bienvenida a los asistentes al EJIP. Allí acudimos nosotros, filantrópicos asistentes del evento, a intercambiar diversos "holaquetales", y a degustar la gastronomía local.
I am a Don John II parte: ¿Qué pasa, people?
Y así fue mi primera toma de contacto con el EJIP, pero los más juerguistas, decidimos buscar algún garito de la zona donde hubiese un nivel considerable de buenrollismo. ¡Y lo encontramos!, había un sitio que era grandote, y tenían un billar y un futbolín, ¿qué más se podía pedir?, ¿dinosaurios?...
Por desgracia en África los muñequitos del futbolín tienen las piernas separadas en vez de juntas, ¿dónde se ha visto eso?, ¡es más incómodo que cuando te estás comiendo una salchicha sin haberla cortado y sin querer tu mirada se cruza con la de otra persona!
No obstante, no le hice ascos al futbolín e hice equipo con Dani Romero, que es un gran alma de la fiesta, para enfrentar a Irene y Noelia en una encarnizada lucha. Vencimos gracias a nuestras estratagemas.
Como ganar al futbolín.
Tras esto, decidimos ir a dormir, cada mochuelo a su olivo, ¡y mi olivo era el mejor!
Jamás olvidaré lo bien que se duerme en una mansión, me sentí como los payos ricos, para que os hagáis a la idea, esta era mi estancia:










A la mañana siguiente, comenzamos con lo que viene a ser siendo el EJIP en sí. Las conferencias eran de primera, tratando muchos asuntos interesantes; pero creo que hablo en nombres de todos, cuando digo que ninguna superaba a la de Adrián Páramo que montó un superárbol filogenético de TOOODOS los dinosaurios y sacó conclusiones de evolución en la distribución paleobiogeográfica. Sólo puedo decir, que si aún hay justicia en este mundo, debería llevarse el premio Nobel.
También me gustó bastante la conferencia de Julián Adrián Ruiz Galván que puso un dibujo muy bonico en los agradecimientos.
En conclusión, está bien ver que los ejiperos no se olvidan de que lo importante son los dinosaurios, atendiendo al hecho de que molan.
Como suele pasar todos los días, llegó la noche otra vez, y había fermentado un llamativo plan de ir a Granada. Así que me uní a Moratilla, Mely, Irene y Julián Adrián, que tenían coche. Por el camino vivimos todo tipo de aventuras, y tuvimos que utilizar nuestras mejores habilidades para encontrar el punto de quedada. Un plañidero Moratilla, no paraba de confiar en mi sentido de la orientación para lograr nuestros propósitos nómadas, pero debía recurrir a entablar comunicación con los nativos. Tuve que seleccionar alguien a quien preguntar, y me llamó la atención un grupito en el que había dos rubiacas que estaban muy buenas, ¡una era casi tan alta como yo!. Era chocante, pues en toda mi estancia en Granada no había visto ni una sola nativa que no fuera fea o muy fea, ¡parecía como si esas doncellas no fuesen de allí!, y de hecho así era; Moratilla (que me tiene mucha envidia) empezó a reírse de mi, porque iba a preguntarle una dirección a unas guiris, sin darme cuenta de que eran guiris. Por suerte, la fortuna volvió a sonreírme, pues a pesar de sus errores gramaticales, esas guiris sabían vocalizar, a diferencia de los granadinos, y además eran capaces de darnos indicaciones acertadas del lugar.
I am a Don John, III parte: ¿Dónde está Plaza Nueva?
En esos instantes, Manuel vagaba por el desierto del Sáhara, donde fortuitamente se encontró con su hijo perdido, Loulogio:
Minihistoria de Manuel III: ¡LOULOGIO!
Siempre recordaré la cena de aquella noche, pues tuve tantísima suerte que me tocó comer al lado de Pablo Font en un restaurante donde el camarero era muy singular.
¡Qué cena más genial!, ¡joder!
Después de aquella velada, decidí esconderme en una esquina, porque tenía curiosidad de saber que cosas buenas decía la gente de mi, pero el resultado fue trágicamente decepcionante...
Los otros niños eran muy crueles.
Me vi obligado a salir corriendo y llorando tan lejos como pude, para desahogarme. ¿Porqué?, ¿qué había hecho mal para merecer esto?, si yo nunca me meto con nadie, joe!. Estuve meditando mientras zongoloteaba copiosamente por las callejuelas del lugar y me pregunté, "¿qué me diría Pepelu (que es el más mejor paleontólogo del mundo) en estos casos?"
¿Qué debería hacer según Pepelu?
¡Era cierto!, ya era hora de actuar como una persona adulta y madura, ¡y eso fue lo que hice!; lo más adulto y maduro que se me ocurrió, que era contratar a unos sicarios para que dieran un susto a esa panda de rufianes, y luego hacerme el héroe como que les salvaba el culo. Encontré a una pandilla de niggas pelirrojos que estaban dispuestos a fingir un atraco a Moratilla, Mely, Irene y Julián Adrián.
Los niggas pelirrojos, amedrentan a Moratilla, Mely, Irene y Julián Adrián.
Inesperadamente, Mely se ocupó de ellos haciendo algo guay con el pelo. Pero el susto ayudó a Moratilla a recapacitar sobre su conducta.
Moratilla pidiendo disculpas.
Luego volvimos en su coche, donde nos puso canciones tope de chorras. ¡Ah!, y pasamos por una plaza, donde Irene dijo, "¡mira una puta!", a lo que Mely añadió, "¡y está jamona!". ¡Nunca olvidaré África!
Tras todo esto, asistí al ensayo de la presentación de Mely en la humilde morada donde se alojaban Julián Adrián y los suyos, un polvoriento y acogedor habitáculo, con una terracita muy cuqui, en comparación con mi terraza de 10 m. Es triste como sufrían problemas de espacio las 4 personas que vivían en aquella chavolita del hotel. ¡Unos tanto y otros tan poco! ¡qué injusticia!, ¡oh Dios!, ¿porqué tengo una mansión tan genial y ellos no?, ¿porqué me castigas con tan megalomaniacos bienes?, ¿porqué me obligas a ser tan feliz?, ¿PORQUÉ?
La respuesta a mis preguntas se encontraba en la el patíbulo que tenía el hotel, allí era un sitio donde todos éramos iguales, tanto ricos como pobres... porque allí, ¡HABÍA CAMAS ELÁSTICAS!. Apresuradamente bajamos todos como hermanos a disfrutar de dichas camas, para disfrutar de la metáfora de los altibajos de la vida. Batallé contra Moratilla en el ring de la cama elástica, pero era invencible, pues contaba con algunos minutos más de entrenamiento que yo.

A la mañana siguiente, volvimos a asistir a otro ciclo de conferencias, entre las que estuvo la de Álex, que contaba con grandes artimañas paleoartísticas en sus diapositivas, y una camiseta de hora de aventuras en el ponente. Como el anterior día, había descansos con tentempiés donde podías conocer a la gente que exponía y debatir temas muy interesantes.
Típica discusión entre genios.
También fue el día en el que expuso Dani Romero su particular obra sobre la paleontología en el cine. Si Omid hubiera estado allí, estaría orgulloso, pues fue aún más graciosa que en los ensayos.
Seguidamente hubo otra exposición en la misma línea a cerca de los modelos de paleontólogos en el cine, que aparecían clasificados en 4 grupos que explicaré a continuación junto con ejemplos:

1. Típicas personas viejunas que saben mazo y llevan barbitas para demostrar que saben mazo.
Ej: Blanca García Yelo, yo dentro de 50 años.

2. Frikis a lo Sheldon que saben como los viejunos, pero son jovencillos.
Ej: Miguel Moratilla García, Manuel Hernández Fernández hace 50 años.

3. Indiana Jones de la paleo que van por ahí a lo aventurero.
Ej: Paul C Sereno, Dino, María del Mar Simonet Roda.

4. Genios malvados que quieren destruir el mundo o hacer cosas to chungas.
Ej: Jack Horner, Frantz Nopcsa, Daniel Hontecillas Tamayo.

Tras un posterior debate, salió en conclusión que actualmente soy un "Indiana Sheldon".

Tras esto, me dispuse a mostrar mi mansión a Carla y Álex, entre agradables pláticas. Más adelante se enrollarían a acompañarme a comparle una moto a Mariano Padilla, que es el director del Museo de Anatomía Comparada de Vertebrados, y tio de puta madre en general. Lamentablemente, algún malnacido se adueñó de ella en un descuido.
¡Tras el crimen!
Mientras tanto, Manuel había tenido la desgracia de caer en el laboratorio secreto de Jack Horner, chan, chan, chaaaan!
Minihistoria de Manuel IV: ¡POLLASAURIAH!
Como suele ser habitual, tras el día calló la noche, y en vez de gastarme 15 pavos en la chorricena del EJIP, fuimos a un bar donde por 9 pavos tuve más chopitos de los que podía ingerir, me vi obligado a compartir la comida, ¡A COMPARTIR LA COMIDA! JAJAJAA, ¡qué locura!.
Después, tuvimos una noche muy loca en el garito de la zona, donde llegó la hora de la verdad, ¡esa noche ardía Troya!
Danzamos todos, bailes sin igual, como el baile del Deinonychus, acompañados por Dani Romero, ¡que es la polla por las noches!. Nos hacía falta un buen Yul allí, eso sí. Y como sé que leerá esto, aprovecho para preguntar: ¿Yul, cuándo volveremos a salir de fiesta?
Baile del Deinonychus; pasos: 1. Levanta una pierna; 2. Pon las manos como si fueras un Deinonychus: 3. Siéntete libre de hacer el gilipollas, ¡el más ridículo gana!
Por suerte o desgracia al día siguiente había una salida de campo, y debíamos dormir al menos un poco, así que regresé a mi querida mansión, pero una vez allí... ¡chan, chan!, tenía visitantes. Y como soy un presumido, me tiré el pisto y empecé a fardar de lo guay que es el sitio en el que vivía. 
Pero el tiro me salió por la culata, ¡pues yo sólo quería dormir en mi majestuoso lecho!.
El panorama de mi habitación aquella noche.

Les pedí a todos que se fueran amablemente a su puta casa, pero Jota fue un hueso duro de roer.
Jota utilizando sus encantadores ojitos.
Así que tuve que acceder a arroparle en mi lecho y hasta contarle un cuento antes de irnos a dormir.
Soy un buen padre.
A la mañana siguiente nos despertamos francamente bien, salvo por las dolencias de ojete de Jota. Debíamos estar enérgicos para la salida de campo que había. Se trataba de, en el caso de los que habíamos escogido la mejor de las dos salidas optativas, una visita a los yacimientos del Cuaternario de la Cuenca de Guadix.
Allí encontré una costilla con mis sentidos de paleontólogo (en concreto con mi sentido de paleontólogo de la vista), pero una niñita que se nos había colado, que se llamaba Iris, me discutió con repelente tono que era un palo, la muy marisavidillas y espabiladilla.
Iris saboteando mi momento de gloria.
¡Pero estoy convencido de que dentro de 50 años se comerá sus impertinentes palabras!
Lo que ocurrirá dentro de 50 años.
Tras ese último recuerdo de África, volvimos en el autobús, obsequiando a la afortunada Lorena Ainhoa Noemi Noelia con un montón de temas de conversación interesantes como Marco Ansón, Mariano Padilla o Marco Ansón.

Tras todo esto, se produjo una carrera a contrarreloj en la que pillamos el autobús de vuelta a España gracias al gigantesco cochazo del padre de Mar, que es un señor muy salao, como Mar, que es muy salá.

Y así fue como terminó mi gran viaje a África, sólo puedo destacar que cuando volvíamos, Nuria se puso a hacer chistes de negros sin saber que había mazo de negros detrás suyo, jajaja, ¡qué despistada!.

Ese mismo día cuentan que Manuel llegó al despacho de Omid, pero no parecía ser el mismo de siempre...

Minihistoria de Manuel V: ... ... ...


Y por si os habéis quedado con ganas de más, aquí una secuela de esta hilarante historia:
Secuela I: Mar conoce a Paul.

Secuela II: Eloy ha perdido el DNI.

Secuela III:  Mar felicita a Eloy.